Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE y considerado por la justicia como presunto líder de una trama de cobro de comisiones por amaño de contratos de obras públicas, se defiende desde la cárcel de Soto del Real (Madrid), donde ingresó el pasado 30 de junio por orden del magistrado del Tribunal Supremo Leopoldo Puente. Acusado de cohecho, organización criminal y tráfico de influencias, Cerdán insiste en su inocencia y asegura que no hay pruebas que justifiquen su encarcelamiento.
En un comunicado a través de sus abogados, el exdirigente socialista afirma que su prisión preventiva responde a la hipótesis de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que le señala como participante en el cobro de mordidas. “No aparece el rastro del dinero, ni aparecerá, porque no vine a la política a enriquecerme”, sostiene Cerdán, quien lamenta ser el único investigado en la causa que ha ingresado en prisión. La investigación apunta a un botín de al menos cinco millones de euros, el 1% de los 500 millones en contratos bajo sospecha adjudicados durante el mandato de José Luis Ábalos como ministro de Transportes (2018-2021).
Cerdán, quien fue el número tres del PSOE, niega haber recibido dinero ilícito y defiende la transparencia de su patrimonio, que incluye un adosado en Navarra con hipoteca y 55.320 euros en el banco, según su declaración de bienes de 2023 en el Congreso. Su defensa destaca su estilo de vida austero: residía de alquiler en Madrid, compartió piso antes de mudarse con su familia y pasó las vacaciones de 2023 en una piscina municipal en Villa del Milagro (Navarra).
El exdirigente también desmiente haber participado en conversaciones sobre corrupción o haber liderado una red de comisiones, como sostiene el Supremo. Niega reuniones con empresarios para favorecer adjudicaciones y asegura que su relación con el empresario Antxon Alonso y Fernando Merino, de Acciona, ambos imputados, se limitaba a una amistad en el caso del primero y a un conocimiento superficial en el segundo. Además, Cerdán cree que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, desconocía las supuestas irregularidades de Ábalos y su exasesor Koldo García, quienes, según la UCO, se habrían repartido 550.000 euros en sobornos.
“Entré en política para ayudar a mi pueblo, no para enriquecerme. Soy una persona íntegra y socialista”, concluye Cerdán, quien renunció a su cargo y a su escaño para defenderse desde fuera del partido tras el informe de la UCO. La investigación sigue su curso, con el foco en las adjudicaciones a empresas como Acciona, LIC y OPR, mientras Cerdán insiste en que no hay pruebas contra él y que su encarcelamiento busca un dinero que, asegura, “nunca aparecerá”.—el País—
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