Petro anuncia decretos para combatir violencia en el suroccidente tras atentado en Cali

Cali, 22 de agosto de 2025 – El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció la preparación de una serie de decretos para enfrentar la escalada de violencia en el suroccidente del país, particularmente en los departamentos de Valle del Cauca y Cauca, tras el atentado perpetrado cerca de la Base Aérea Marco Fidel Suárez en Cali, que dejó un saldo de seis personas fallecidas. Durante un Consejo de Seguridad extraordinario realizado en la ciudad, el mandatario calificó el ataque como “una masacre” y “un golpe brutal de terror”, atribuyéndolo a las disidencias lideradas por alias Iván Mordisco.

Medidas para frenar la violencia

Petro detalló que los decretos buscan reforzar la presencia militar en municipios clave como Suárez, Buenos Aires y Jamundí, con el objetivo de desarticular las estructuras criminales vinculadas al narcotráfico, especialmente la producción de cocaína en la región. “No se trata de debilitar nuestra presencia en El Micay, sino de extenderla hacia la parte alta de la cordillera occidental, en el valle geográfico del Valle del Cauca, para lograr una mayor pacificación del territorio”, afirmó el presidente.

El mandatario descartó, por ahora, declarar la conmoción interior, una medida que generó controversia tras ser propuesta por el ministro del Interior, Armando Benedetti, como una posibilidad para controlar la situación de orden público. Sin embargo, Petro no cerró la puerta a esta opción en el mediano plazo, dependiendo de la evolución de la crisis.

Contexto del atentado y la lucha contra el narcotráfico

El ataque en Cali, según las investigaciones preliminares, está relacionado con las operaciones de la Fuerza Pública contra las disidencias de Iván Mordisco en la región de El Micay, un área estratégica para el narcotráfico debido a su alta producción de cultivos ilícitos y cocaína. Estas disidencias, que inicialmente participaron en las mesas de diálogo de la política de “paz total” impulsada por el gobierno, rompieron los acercamientos al negarse a abandonar sus actividades criminales. Petro fue enfático al declarar que “no hay ninguna posibilidad de reiniciar el diálogo en este momento” con esta estructura.

El Consejo de Seguridad también abordó el reciente ataque a un helicóptero de la Policía en Amalfi, Antioquia, que dejó 12 uniformados muertos. Aunque las autoridades señalan como responsables a las disidencias y al Clan del Golfo, el presidente no se pronunció al respecto durante su intervención en Cali.

Reacciones y críticas

El anuncio de Petro ha generado reacciones mixtas. Mientras el gobierno insiste en que las medidas legales y el refuerzo militar son pasos necesarios para controlar la violencia, sectores críticos, como algunos usuarios en redes sociales citados por El Espectador, han expresado su descontento con la gestión del presidente. Algunos comentarios acusan a Petro de profundizar el caos en el país y critican la política de “paz total” como un fracaso que ha permitido el fortalecimiento de grupos armados.

Por su parte, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, quien participó en el Consejo de Seguridad junto al ministro Benedetti y la cúpula militar, expresó su preocupación por la posibilidad de una conmoción interior, argumentando que no sería la ruta más adecuada para la ciudad. Sin embargo, Eder respaldó la necesidad de acciones contundentes para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Un panorama complejo

La situación en el suroccidente colombiano refleja los desafíos que enfrenta el gobierno de Petro en su intento por controlar la violencia ligada al narcotráfico y los grupos armados. La región de El Micay, en Cauca, sigue siendo un epicentro de conflicto debido a su importancia para las economías ilícitas. Las medidas anunciadas buscan no solo desarticular las estructuras criminales, sino también recuperar el control territorial en zonas estratégicas.

Mientras tanto, el gobierno continúa evaluando opciones para estabilizar la región, en medio de un contexto de tensión política y social. La posibilidad de una conmoción interior, aunque descartada por el presidente Gustavo Petro. -Fuente: El Espectador-

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