Niños de La Guajira beben agua de un pozo donde chivos beben y hacen sus necesidades.

La falta de agua potable los lleva a medidas desesperadas, pues la sed es implacable en La Guajira. Un jagüey en donde se apoza el agua de lluvia es la única opción.

Las comunidades indígenas de La Guajira continúan denunciando las precarias condiciones bajo las que almacenan y beben agua. Explican que muchos niños se siguen enfermando por beber ese líquido no apto para el consumo humano, a pesar de las promesas de la construcción de un pozo profundo que nunca se construyó.

Botonchon II es una comunidad indígena que se encuentra ubicada en zona rural de Maicao, donde sus habitantes se ven obligados a beber agua lluvia que almacenan en un jagüey. “Los niños vienen y consumen esa agua así como la ven, así como está, la consumen porque ya ellos no tienen de dónde coger agua, sino que se vienen para acá”, señala la líder indígena Laura Henríquez.

“Es lamentable la situación, porque a nosotros nos duele ver que nuestros niños en esto. Ellos no saben las consecuencias de tomar esa agua. Es una realidad de nuestro diario vivir”, agrega Lorelbis Zúñiga Epinayú.

Ante la situación de falta de agua y las promesas incumplidas por parte de algunos gobernantes en La Guajira, los habitantes de esta comunidad indígena insisten en hacerle otro llamado al Gobierno Nacional y local para que les ayuden con soluciones de agua potable.

“Sinceramente, no hay para beber y nos toca tomar lo que haya. Es con la del jagüey, esa es el agua que tomamos”, indica Diana Henríquez, madre de varios niños

La imagen de niños tomando de esta agua, justo donde los chivos beben y dejan sus excrementos, es quizá la más cruel de las realidades de cientos de rancherías en La Guajira.

En Botonchon beber agua potable es un lujo que sus habitantes no se dan, por el contrario, desde ya esperan otra lluvia para que su jagüey no se quede sin el líquido. –Noticias Caracol–

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