La superficie de la banquisa antártica cae en niveles ‘extraordinariamente anómalos’

La banquisa antártica nunca había sido tan reducida al final del invierno, indican datos de un instituto científico estadounidense. Los expertos del clima aún no han determinado si esta tendencia inquietante es vinculada directamente al cambio climático.

El invierno llega a su fin en el hemisferio sur, época en que la banquisa, esta capa de agua salada gélida, alcanza su máximo estacional. Este año, sin embargo, la banquisa antártica alcanzó niveles históricamente bajos, desde 1979, años en que iniciaron los registros. Según el Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve de EE.UU. (NSDIC, por sus siglas en inglés), la banquisa antártica alcanzó 16,96 millones de metros cuadrados. Lo que implica una pérdida de 1,03 millones de kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a casi el doble de un país como Francia.

“El promedio anual hasta la fecha ha sido lejos, el más bajo jamás registrado. Y es, como le digo, algo extraordinariamente anómalo y sorpresivo, porque no es una cosa que habíamos visto antes, es decir, no existía una tendencia a la baja como en el Ártico”, observa el climatólogo e investigador de la Universidad de Santiago de Chile, Raúl Cordero.

“Sabemos que la temperatura va al alza, las concentraciones de gases de efecto verdadero van al alza, el hielo marino ártico va a la baja, pero en la Antártica, una de las pocas cosas que se mantenía sin cambios significativos era la extensión de hielo marino. ¿Entonces la duda es, por qué ahora, de pronto se presentan anomalías tan extraordinarias como las que se han registrado durante todo el año?”, se pregunta Cordero, entrevistado por RFI.

La comunidad científica sospecha que este fenómeno inquietante será una de las consecuencias del calentamiento global. “Yo creo que está muy claro que esto está vinculado de una forma u otra al cambio climático. Solamente que el mecanismo exacto no está tan claro”, admite el climatólogo.

Impacto de la pérdida de hielo antártica

La reducción de la superficie glaciar en la Antártida podría desencadenar varios efectos negativos en el medioambiente. “Desgraciadamente, mientras menos océano esté cubierto por hielo marino, más área del océano está expuesta a la luz solar y por lo tanto se calienta más rápido el océano”, advierte Raúl Cordero.

Este se debe a que cuando el océano está congelado, el agua de mar no está en contacto directo con la radiación solar. En cambio, cuando se pierde hielo marino, el océano comienza a absorber radiación solar y se calienta. Al calentarse, el agua derrite más hielo marino y se provoca un efecto de círculo vicioso. 

Con AFP. — Raphael Morán / rfi.fr

Foto: Europa Press

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