Esto ya no es protesta, el flagelo que siguen viviendo los vecinos del Portal de las Américas en Bogotá

Desde las manifestaciones del 28 abril Siempre hay una excusa para salir a romper los bienes públicos y confrontarse con la Policía. El pasado martes, que se volvieron a presentar fuertes desmanes, se utilizó por la conmemoración de la muerte de Dilian Cruz. “Los 28 eso es sagrado”, dicen los vecinos del sector. Desde entonces las calles tampoco han sido reparadas y son aprovechadas por los vándalos para recoger escombros y piedras y atacar al Esmad.

“Se ha vuelto permanente, lo que pasa es que en la bomba de Chicalá, al frente hay una parroquia, ahí se la pasan unos muchachos que se hacen llamar el grupo Renacer, liderados por una muchacha que se hace llamar Jota. Esos muchachos delinquen, consumen, venden estupefacientes. Ellos permanentemente, y cualquier momento entre semana, vienen y trancan”, relata uno de los vecinos del sector que prefirió guardar su identidad porque según comenta ya lo han amenazado.

El objetivo se ha desdibujado, y según dicen los vecinos del Portal de las Américas, no se trata de ningunos manifestantes o jóvenes que estén reclamando por sus derechos. En ocasiones han evidenciado cómo les han pedido dinero para supuestamente “apoyar una causa”, pero luego ven que solo están consumiendo sustancias alucinógenas y lanzando piedras a los miembros del Esmad.

“Muchas veces son gente de la calle, son gente que realmente no tiene una educación, por decirlo así”, señala Juan Pablo Carreño quien también se ha visto afectado por este panorama.

El problema es que tampoco pueden salir con tranquilidad. En los parques y calles del barrio están los supuestos manifestantes pidiéndoles dinero o enfrentados con la Policía, lo que no permite que haya comercio, que puedan salir al parque con los menores de edad o que vayan a abastecerse de los víveres que necesitan para su día a día. “Voy a las 7 u 8 de la noche a comprar lo del desayuno y no podemos, nos sentimos aislados, secuestrados en nuestras viviendas”, dice Carreño.

Quienes deben salir a trabajar no la tienen fácil. El portal de TransMilenio ha resultado destruido, las vías son bloqueadas, por lo que no pasan ni buses ni carros, y quienes van en moto, como Juan Pablo, tienen que subirse a los andenes para poder avanzar. Cuando sienten que van a comenzar los desmanes deben llamar a sus familiares para avisarles qué ruta coger o prevenirlos de dónde pueden estar los vándalos para que no se los vayan a cruzar. Todo es un caos.

Este jueves está programada una nueva jornada de protestas, y se acerca el 28, fecha temible para los vecinos, que no saben qué hacer, pero ya se preparan para lo que puede ser otra noche de terror. El problema es que muy seguramente la historia se volverá a repetir y no se conoce hasta cuando vaya a seguir ocurriendo. Fuente: Semana

Foto: El Tiempo

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