Estados Unidos Despliega Poderoso Arsenal Naval en el Caribe en Medio de Tensiones con Venezuela

La administración del presidente Donald Trump ha intensificado su presencia militar en el Caribe con el despliegue de un formidable contingente naval, en lo que se presenta como una operación para combatir el narcotráfico en América Latina, pero que también aumenta la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Según reportes, la Marina de Estados Unidos ha enviado tres destructores de misiles guiados de la clase Arleigh Burke, el grupo anfibio Iwo Jima con 4,500 marineros, y la 22.ª Unidad Expedicionaria de Marines, que incluye 2,200 efectivos, además de un submarino de propulsión nuclear y un crucero misilístico.

El objetivo declarado de esta operación, según la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, es “detener el flujo de drogas hacia Estados Unidos y llevar a los responsables ante la justicia”. Leavitt reiteró que el gobierno estadounidense no reconoce a Nicolás Maduro como presidente legítimo, calificándolo como líder del Cártel de los Soles, una organización señalada como narcoterrorista. Esta postura se refuerza con la reciente duplicación de la recompensa por la captura de Maduro, que asciende a 50 millones de dólares.

Los destructores Arleigh Burke, equipados con sistemas avanzados de defensa y ataque, tienen capacidad para operar de manera independiente o en grupos de ataque, transportando misiles, helicópteros y aviones de combate. Por su parte, el grupo anfibio Iwo Jima puede trasladar hasta 1,000 soldados y 30 aeronaves, fortaleciendo las capacidades de desembarco y apoyo militar. Este despliegue, descrito como uno de los más significativos en la región en años recientes, también incluye aviones de vigilancia P-8 Poseidon y un submarino de ataque, lo que añade un componente de inteligencia y sigilo.

En respuesta, Nicolás Maduro anunció la movilización de 4.5 millones de milicianos para “defender la soberanía” de Venezuela, calificando la presencia estadounidense como una “amenaza extravagante” de un “imperio decadente”. Desde Caracas, se ha denunciado que estas acciones atentan contra la estabilidad regional y la Zona de Paz promovida por la CELAC.

Analistas sugieren que, más allá de la lucha antidrogas, este movimiento podría ser una estrategia de presión para desestabilizar al régimen de Maduro, en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas y acusaciones de narcotráfico. La situación ha generado preocupación en países vecinos, con líderes como Gustavo Petro de Colombia advirtiendo sobre los riesgos de una escalada militar.

—Fuente: Semana / Redacción Internacional—

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