El presidente Gustavo Petro pide a Colombia alistarse para la sequía, “nunca antes la habíamos vivido”

El Instituto de Desarrollo Sostenible Mamirauá, una organización estatal brasileña, informó en las últimas horas del hallazgo de, al menos, 110 delfines de río en el lago Tefé (Brasil), posiblemente como consecuencia de la ola de calor que afecta a la región.

En la última semana, se han recogido más de un centenar de ejemplares de delfín rosado y de tucuxi y se ha registrado un importante incremento de la temperatura del agua que ha provocado la muerte de peces que eran el sustento de los delfines.

En concreto, se han registrado aguas de 40 °C a tres metros de profundidad, muy por encima de la temperatura media de 32 °C del registro histórico, informa la cadena brasileña G1.

Es algo inédito. Jamás hemos visto la muerte de delfines relacionada con la temperatura”, ha explicado la jefa de investigación del Instituto, Miriam Marmontel.

Al respecto, el presidente Gustavo Petro reaccionó este sábado 30 de septiembre a través de una publicación en la red social Twitter, donde emitió el siguiente mensaje:

“La sequía mató hasta los delfines rosados en los ríos de la selva amazónica. Escuche varios críticos pidiéndole a la Corte Constitucional derogar el decreto de emergencia en la Guajira. La sequía va en serio y nunca antes la habíamos vivido, según muestran los cuadros de probabilidades. Toda Colombia debe alistarse”, aseguró el mandatario.

Olas de calor mortales: de extrañas a normales

El riesgo de olas de calor mortales será más frecuentes y aumentará el exceso de mortalidad relacionado con el calor. Europa se verá especialmente afectada, revela un nuevo estudio de ETH Zurich.

Las olas de calor como las que estamos experimentando actualmente son particularmente mortales para los ancianos, los enfermos y los pobres. La ola de calor en Europa de 2003, que hizo que las temperaturas en Europa alcanzaran los 47,5°C, fue uno de los peores desastres naturales de las últimas décadas y se cobró entre 45.000 y 70.000 víctimas en el espacio de unas pocas semanas. Los bosques se quemaron, las cosechas se marchitaron en los campos y las salas de emergencia de las ciudades estaban llenas al máximo.

A nivel mundial, los costes ascendieron a unos 13.000 millones de dólares estadounidenses. Sin embargo, el público sigue siendo menos consciente de los riesgos de las olas de calor que de otros extremos relacionados con el clima. Esto es un problema, como señala el nuevo estudio publicado en la revista Nature Communications. Olas de calor como la que vimos en 2003 podrían convertirse en la nueva norma en los próximos años. —- Semana —

Foto: iStock

Emisora Fusaonline