El 50% de los anfibios están en peligro de extinción

Un macroinforme desvela que, de seguir a este ritmo, dos de cada tres especies podrían desaparecer en los próximos años.

Los anfibios (ranas, salamandras, cecilias…) son el grupo de animales más amenazados del planeta. Todo parece estar en contra de su supervivencia: sus hábitats se han visto reducidos y deteriorados por el avance de la agricultura, la industria maderera o las infraestructuras humanas. En las dos pasadas décadas, una serie de patógenos los ha diezmado. Y en lo que va de siglo, el cambio climático amenaza con darles la puntilla. Un informe en el que han participado más de un centenar de científicos, con datos de otros 900 de todo el mundo, concluye que hay que darse prisa si queremos salvarlos.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) mantiene la Lista roja con el estado de conservación de toda la vida conocida. La prestigiosa revista Nature acaba de publicar la segunda Evaluación Global de los Anfibios (EGA) para esta lista roja. En 2004 se publicó la primera. Y los autores del informe han podido comparar como le ha ido a las más de 8.000 especies de ranas, sapos, tritones y demás en lo que va de siglo. La nueva EGA apenas tiene buenas noticias, aunque las hay.

Entre los anfibios hay tres grandes grupos, los anuros (ranas y sapos), los caudados (salamandras, tritones) y los cecílidos, que recuerdan a las lombrices y solo se encuentran en las zonas tropicales de América. Hasta no hace mucho, las ranas y sapos eran el orden más amenazado, sin embargo, en lo que va de siglo, las salamandras les han tomado el relevo: tres de cada cuatro ya aparecen como amenazadas en la Lista Roja.

La EGA 2004 cifra en 798 las especies que podrían desaparecer, si no lo han hecho ya, en los próximos años. Pero también ha encontrado 120 especies que han mejorado su estado, bajando al estado de Preocupación Menor de la Lista Roja. 57 de ellas mejoraron sin ayuda humana, recuperándose del azote de los hongos. Pero el resto de recuperaciones, casi todas concentradas en Costa Rica, Malasia e India, se deben a políticas activas de protección del hábitat aplicadas en lo que va de siglo. Quizá ese sea el camino para salvar a las ranas. —-El País de España —

Foto: Atlas Animal

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