Ecuador le dice “No” a Noboa: rechazan en referéndum bases militares de EE.UU. y Asamblea Constituyente

Quito, Ecuador (CNN Español) – Los ecuatorianos rechazaron de forma contundente las cuatro preguntas del referéndum y consulta popular impulsados por el presidente Daniel Noboa el domingo 16 de noviembre de 2025, en lo que se convirtió en la derrota electoral más dura del mandatario desde que asumió el poder hace menos de dos años.

Con más del 99 % de las actas escrutadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE), los resultados fueron irreversibles:

  • Pregunta 1: ¿Está usted de acuerdo con eliminar la prohibición de bases militares extranjeras en territorio ecuatoriano?
    No: 64,8 %Sí: 35,2 %
  • Pregunta 2: ¿Aprueba convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de redactar una nueva Constitución?
    No: 62,3 %Sí: 37,7 %
  • Pregunta 3: ¿Está de acuerdo con reducir el número de asambleístas de 137 a 100?
    No: 53,1 %Sí: 46,9 %
  • Pregunta 4: ¿Aprueba eliminar el financiamiento estatal a los partidos y movimientos políticos?
    No: 51,4 %Sí: 48,6 %

Fue la tercera vez en 2025 que los ecuatorianos votaron de forma obligatoria, tras las dos vueltas presidenciales de febrero y abril en las que Noboa obtuvo una victoria cómoda frente a Luisa González (Revolución Ciudadana).

Un revés inesperado y un golpe a la imagen de autoridad

Analistas consultados por CNN coinciden en que el referéndum se transformó en un plebiscito sobre la gestión y el estilo de Noboa. Aunque el presidente centró la campaña en la lucha contra la inseguridad y el narcotráfico, los votantes percibieron otras señales: temor al autoritarismo, falta de claridad en las propuestas y una comunicación errática.

“La gente quiere cambios, pero no a cualquier precio ni con cartas en blanco”, resumió el exministro de Gobierno Henry Cucalón, quien señaló “errores crasos” en la campaña oficialista y una repetición “más agresiva” de prácticas clientelares con bonos y entregas de última hora que, en vez de sumar, profundizaron la desconfianza.

El jurista Farith Simon, decano de Derecho de la Universidad San Francisco de Quito, describió el resultado como “un cóctel de pérdida de credibilidad y miedo al autoritarismo”. Según Simon, declaraciones y actitudes que parte de la población interpretó como muestra de mano dura fueron vistas por otra parte como signos de abuso de poder.

El tema de las bases militares: el mayor daño comunicacional

La pregunta sobre bases militares extranjeras, especialmente de Estados Unidos, generó el rechazo más amplio (casi 65 %). Noboa había mencionado inicialmente a Galápagos como posible ubicación, lo que desató una ola de críticas por el riesgo ambiental al archipiélago declarado Patrimonio Natural de la Humanidad. Aunque luego corrigió y propuso Salinas y Manta, el daño ya estaba hecho.

Expertos subrayan que la cooperación con Washington puede continuar sin necesidad de bases permanentes. Los acuerdos vigentes en inteligencia, lucha antidrogas y seguridad marítima firmados en gobiernos anteriores siguen activos, y las recientes visitas de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y del secretario de Estado, Marco Rubio, reforzaron esa colaboración sin requerir una reforma constitucional.

¿Por qué entonces incluirla? Para los analistas, fue “ruido innecesario” que alimentó la percepción de que Noboa buscaba entregarle “un cheque en blanco” al gobierno de Donald Trump.

¿Qué sigue para Noboa?

El presidente, que recibió los resultados en su casa de playa en Olón, publicó un breve mensaje en X aceptando la derrota: “Consultamos a los ecuatorianos y ellos han hablado. Mi compromiso con el país se fortalece”. No ofreció rueda de prensa ni declaración ampliada.

Fuentes cercanas al Gobierno indican que en las próximas semanas se evaluarían cambios en profundidad el gabinete y la estrategia de comunicación. Algunos aliados ya hablan de “reinicio” para los dos años y medio de mandato que le quedan.

Por ahora, Noboa pierde la posibilidad de convocar una Constituyente y de eliminar obstáculos constitucionales que él mismo había señalado como trabas para su política de seguridad. Analistas advierten que podría intentar usar la derrota como “instrumento político”, culpando al “No” de futuros fracasos en la lucha contra la violencia.

Mientras tanto, en las calles de Guayaquil y Quito, cientos de personas salieron a celebrar lo que muchos calificaron como “una victoria de la soberanía y la democracia”. El mensaje de las urnas fue claro: los ecuatorianos quieren resultados contra la inseguridad, pero sin ceder terreno en temas de soberanía ni otorgar más poder al Ejecutivo sin controles.

Noboa tiene ahora el desafío más grande de su presidencia: recuperar la confianza perdida y gobernar con las herramientas que ya tiene, en un país cansado de promesas y cada vez más escéptico frente a consultas millonarias que terminan en derrota.