Las negociaciones de la COP30, que se realizan en la Amazonía brasileña, se extendieron este sábado más allá del plazo oficial sin que los casi 190 países participantes logren consenso sobre una hoja de ruta para la eliminación gradual de los combustibles fósiles, uno de los objetivos centrales de la cumbre.
El borrador de texto que se discute ya no menciona explícitamente la palabra “fósiles”, lo que ha generado fuerte rechazo de al menos 80 naciones, entre ellas los países europeos, latinoamericanos y pequeños Estados insulares, así como del propio presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
En medio del bloqueo, la ministra de Ambiente de Colombia, Irene Vélez, anunció que en 2026 Colombia y Países Bajos organizarán en Santa Marta la primera conferencia internacional dedicada exclusivamente a la transición justa alejada de petróleo, carbón y gas.
“Esta COP no puede terminar sin una hoja de ruta clara, justa y equitativa para la eliminación gradual de los combustibles fósiles a nivel mundial”, afirmó la ministra Vélez, quien insistió en que los gobiernos tienen “la responsabilidad moral” de responder a las demandas de justicia climática de los pueblos.
Por su parte, el presidente Gustavo Petro fue tajante: si el acuerdo final de la COP30 no incluye la reducción sustancial del consumo y la extracción de combustibles fósiles, “fracasará ante la urgencia de vida para el planeta y la humanidad”.
Delegados y observadores señalan que el principal obstáculo lo encabezan países productores de petróleo como Arabia Saudita y Rusia, junto a otras naciones emergentes, que resisten compromisos ambiciosos de salida de los fósiles, mientras exigen más financiamiento climático y flexibilidad en las reglas comerciales sobre impuestos al carbono.
Aunque la presidencia brasileña cambió a reuniones restringidas con grupos representativos de bloques, hasta el momento no se ha logrado superar el impasse en los tres grandes puntos de fricción: ambición en la reducción de energías fósiles, financiamiento para países en desarrollo y tensiones por aranceles fronterizos al carbono.
La Unión Europea llegó a advertir que podría abandonar la cumbre sin acuerdo, lo que representaría un duro revés para Brasil y para el multilateralismo climático en un momento de creciente fractura global.
–Fuente: Caracol Radio–
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