Cartagena, 19 de noviembre de 2025 – A solo días de conmemorar una década del histórico hallazgo del Galeón San José, Colombia da un paso decisivo en la salvaguarda de su herencia cultural y científica. La extracción de cinco objetos arqueológicos del legendario naufragio representa no solo un hito en la investigación del hundimiento de la embarcación, sino también un recordatorio de la soberanía nacional sobre un tesoro que trasciende el mero valor económico, posicionando al país como guardián de un legado que une historia, ciencia y justicia.
El Galeón San José, la imponente galeona española de 40 metros que zarpó en 1708 cargada de oro, plata, piedras preciosas y mercancías destinadas a la corona española, yace desde entonces en las profundidades cercanas a las Islas del Rosario, víctima de la Batalla de Barú. Su descubrimiento el 27 de noviembre de 2015, impulsado por el entonces presidente Juan Manuel Santos, desató una carrera por recuperar sus tesoros estimados en miles de millones, culminando en su declaración como bien de interés cultural en 2020. Hoy, bajo la administración de Gustavo Petro, este proceso adquiere un matiz de afirmación soberana, especialmente en medio de disputas internacionales que amenazan con dilapidar este patrimonio.
En una exclusiva revelada este miércoles, se confirmó la culminación de la segunda fase de extracción, realizada con precisión tecnológica para preservar la integridad del sitio. Estos cinco objetos, seleccionados por su relevancia científica, permitirán a expertos desentrañar enigmas clave: la cronología precisa de los elementos a bordo y las hipótesis sobre las causas exactas del hundimiento, que hasta ahora se atribuyen a la feroz confrontación naval con fuerzas británicas. El presidente Petro, en un gesto simbólico de compromiso gubernamental, viajó personalmente a Cartagena para inspeccionar las operaciones, subrayando la prioridad de la investigación sobre la explotación comercial. El anuncio oficial se espera en las próximas horas, coincidiendo con el décimo aniversario del hallazgo.
Esta fase sigue a la primera, ejecutada entre abril y mayo de 2024 mediante un robot sumergible que exploró materiales superficiales en el lecho marino, demostrando el avance en técnicas no invasivas que respetan el ecosistema y el valor histórico del galeón. Desde esta perspectiva, el Galeón San José no es solo un depósito de riquezas –valorado en hasta 20.000 millones de dólares–, sino un archivo viviente que ilumina el comercio colonial, las rutas marítimas y las dinámicas de poder en el Caribe del siglo XVIII. Protegerlo equivale a narrar la historia de Colombia no como víctimas pasivas de imperios, sino como herederos activos de un pasado multifacético.
Sin embargo, este progreso se ve ensombrecido por la sombra de la codicia externa. La firma estadounidense Sea Search Armada, a través de su filial Glocca Morra, persigue en la Corte Permanente de Arbitraje una reclamación de 10.000 millones de dólares, alegando haber proporcionado las coordenadas clave del naufragio. Colombia, por su parte, contraataca con argumentos sólidos de fraude e irregularidades: las coordenadas presentadas por la empresa no corresponden a ningún vestigio real del galeón, según evidencias presentadas ante un tribunal arbitral en Londres desde diciembre de 2023. Este litigio, que avanza en la Secretaría Técnica de la Corte, no solo pone en jaque la soberanía colombiana, sino que cuestiona el marco ético de la arqueología submarina en un mundo donde el patrimonio cultural se convierte en trofeo para corporaciones transnacionales.
En este contexto, la extracción de estos objetos emerge como un acto de resistencia y visión de futuro. Colombia no solo estudia su pasado para entender su hundimiento –literal y metafórico–, sino que lo hace para construir narrativas que empoderen a las comunidades locales, fomenten la investigación científica y rechacen la mercantilización del patrimonio. A medida que se acerca el 27 de noviembre, este aniversario no será solo de remembranza, sino de afirmación: el Galeón San José pertenece a la nación, y su legado, a la humanidad bajo la custodia colombiana.
–Fuente: Caracol Radio –
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